Actitud

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Esta mañana he parado a poner gasolina a la moto en una Estación de Servicio “no habitual”. Por ubicación no es de las que mejor se adapten a mis trayectos acostumbrados. Y, ¡oigan!: ha sido una maravilla repostar allí.

  • Buenos días. ¿Cuánto va a ser? Palabras venidas de un señor de una cincuentena muy larga de años, y acompañadas de ese andar alegre de las personas risueñas, así como de una inconfundible sonrisa que se adivinaba a través de la máscara.
  • ¡Muy buenos días! Respondí con alegría recién elevada. – Lleno, por favor.
  • Enseguida lo “arreglamos”. Con este fresquito todo se hace más rápido, jajaja…

Mientras entraba a la tienda para pagar, reí con él. Y ya desde dentro observé su ir y venir de un vehículo a otro, con ojos alegres y sin parar de hablar con los clientes, pocos a esas horas.

Nada más abonar mi deuda lo escucho de nuevo preguntando por el nombre de esos pájaros todos de color verde …

  • Cotorras – respondo
  • ¡Qué bonitas son!
  • E invasivas…
  • ¿Sí? ¿Agresivas?
  • Eso también … – río mientras le aclaro el término que había usado. Las mascarillas provocan que se nos oiga menos.

Iniciamos una breve charla acerca de las características de estas aves, su hábitat, cómo se reproducen y las razones de por qué está catalogada como especie invasora. Terminamos comentando la autonomía de mi moto, gracias a su voluminoso depósito.

  • Mínimo 300km, le dije.
  • Entonces hasta el año que viene no te vuelvo a ver.

Y nos despedimos, de nuevo entre risas.

¡Qué fácil es alegrar un poco (más) la jornada de alguien! Y mientras me desplazaba hacia el siguiente destino, me dediqué a pensar, sobre lo difícil que es encontrar algún “chavalín” de los que suelen poblar este tipo de establecimientos, que destilara esa alegría, ese buen hacer, esa calidez en el trato, esa espontaneidad y curiosidad.

¿Cuánto nos estamos perdiendo por ese afán de querer “ahorrarnos” unos euros en contratar personal? Y entrecomillo la palabra ahorrar porque soy de los que piensa que no se ahorra. El trato recibido hace que, en mi caso, me dé lo mismo recorrer un kilómetro más para ir a repostar. No voy a perder gran cosa y, probablemente, gane en bienestar.

Si aspiramos de verdad a ser más modernos, más humanos, a aprender de las situaciones vividas (p.e. la pandemia), a apostar por valores, y todas estas máximas que se han multiplicado como cotorras pero que parece que no ponemos en práctica con la misma intensidad, creo que deberíamos “invertir” más en calidad y en calidez de trato. Más en seleccionar adecuadamente y contratar PERSONAS en lugar de trabajadores “low cost”. Y seguro que nos reportará más beneficios que tratar de economizar por la vía “fácil”.

¿Qué opinas tú? ¿Piensas igual? ¿Tienes otra percepción?
Puedes utilizar los comentarios. ¡Gracias! 🙂

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Encuentros con amigos y sus beneficios

Somos seres sociales, por naturaleza. Por ello, los encuentros con amigos, además de momentos de diversión, son una expresión de la necesidad de vincularnos con los demás. 

Y adicionalmente, estos encuentros tienen una serie de beneficios que deberíamos recordar:

  • el contacto regular con otras personas estimula el buen ánimo
  • nos desestresan, con el consiguiente y alto beneficio en nuestra salud física
  • nos provocan alegría. Reímos y disfrutamos, y esto hace que nuestros problemas pasen a un segundo plano
  • liberamos nuestras tensiones
  • reforzamos los lazos de amistad y crear ese efecto de complicidad con personas menos cercanas
  • nos ayudan a tomar una perspectiva de la realidad con mayor optimismo
  • vernos bien, ponernos en “modo positivo” y mostrar verdadero interés por nuestros amigos provoca el aumento de nuestra seguridad y autoestima
  • para quienes viven solos, les ayuda a alejar al aislamiento y la depresión
  • una vida social activa nos sirve para compartir información de interés: datos sobre aficiones comunes, lugares para visitar, restaurantes interesantes …

Salir con amigos alimenta el alma, confiere soporte anímico y aporta una gran vitalidad. La liberación de tensiones que provoca nos ayuda a abrir la mente, y a encarar nuestro camino de un mejor modo, con mayor entusiasmo y optimismo.

Salir con amigos nos humaniza, nos hace más sensibles a lo que otros puedan estar pasando. En definitiva, nos hace seres más empáticos, potenciando además valores como la generosidad, la abnegación, confianza … 

Salir con los amigos sirve para tomar y sentir el pulso de nuestra propia vida, asegurarnos una rutina activa y original, ser más comunicativos, para saber escuchar a otros y ponernos en su lugar. Nos lleva a lograr una sana estabilidad emocional.

Por eso, siempre mejor con amigos…